95 m² interiores más 40 m² de terraza: diseño minimalista, luz natural multiplicada y una transición invisible entre el salón y el exterior.
El ático era oscuro y estaba compartimentado: la terraza, su mayor activo, quedaba escondida tras una galería cerrada con carpintería de aluminio de los años 80. La propiedad quería vivir hacia fuera todo el año.
Sustituimos el cerramiento por ventanales correderos de perfilería oculta y vidrio bajo emisivo, alineamos el pavimento interior y exterior a la misma cota y unificamos materiales: roble claro dentro, porcelánico efecto piedra fuera. La transición visual es total.
El uso de tonos blancos, carpintería a medida hasta el techo y una iluminación indirecta por escenas multiplicó la sensación de amplitud. La obra se entregó en 12 semanas, una antes del plazo firmado.
Visita técnica gratuita y presupuesto cerrado en 48 horas. Sin compromiso.